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Curso-Taller a distancia para DIRIGENTES

Liderazgo Prosocial en entidades de la Economía Social

Duración: 8 semanas

Inicio: martes 11 de octubre de 2016

Docentes a cargo: Sandra De Falco y Claudio Marcelo Prado


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¿Cómo resolver los conflictos internos de la entidad?

¿Cómo generar relaciones de confianza y reciprocidad?

¿Cómo motivar relaciones humadas positivas y proactivas?

Presentación del curso

Toda organización tiene conflictos que repercuten en la productividad. La interacción laboral en los grupos humanos que trabajan, por lo general, produce roces, discusiones, malos entendidos, faltas a la cordialidad, temores, actitudes negativas, falta de comunicación, etc. La propuesta del curso se asienta en brindar herramientas conceptuales y metodológicas para modificar esas situaciones mediante formación y sensibilización cognitiva con el objetivo de mejorar la socialidad o relacionalidad de las personas que trabajan juntas.

Esto se logra mediante la formación en conductas prosociales que impliquen relaciones de confianza y reciprocidad dentro de la organización, es decir un proceso de aprendizaje cognitivo donde cada uno aprende y pone en práctica pautas de interacción prosocial y advierte sus beneficios en cuanto a la motivación de relaciones humanas positivas y proactivas.

La Fundación de Altos Estudios O.F.E.C. (miembro de la Red del Proyecto Alfa Spring de la Comunidad Europea) y el CGCyM presentan un modelo educativo de formación integral que integra estándares de responsabilidad social y prosocialidad, optimizando los espacios relacionales dentro de las organizaciones.

¿Qué es el Liderazgo Prosocial?

LIDERAZGO PROSOCIAL EN ENTIDADES DE LA ECONOMÍA SOCIAL

No cabe duda que la Prosocialidad, en cuanto objeto de la Psicología Social, susceptible de ser aprendido e incorporado a la dinámica de las entidades del sector solidario, es un instrumento efectivo para el logro de los fines cooperativos y mutuales en general, y en particular para cada caso y situación concreta.

Desde la década del `30 hasta la fecha se han ensayado numerosísimas explicaciones y teorías para explicar la razón por la cual, los seres humanos, cooperan unos con otros, se ayudan mutuamente y comparten situaciones de carestía o necesidad, para alcanzar las metas propuestas.

Se ha pretendido explicar las conductas prosociales como originadas en nuestra carga genética, en nuestras experiencias, en nuestros aprendizajes o en el hecho de ser seres que viven en comunidad.

Lo cierto es que, desde que en 1930 se observó que había estudiantes que, aunque se los cambiaba de grado o de curso, y se los integraba a grupos de desconocidos, seguían siendo buenos con sus compañeros, ayudaban al prójimo, compartían y lideraban juegos y actividades. Los científicos sociales comenzaron a identificar así lo que hoy llamamos “prosocialidad” o, si se quiere, la tendencia a desarrollar conductas que benefician a otros sin recompensa, y generando un entorno socialmente favorable al desarrollo humano.

Pareciera que si sustituimos la palabra “prosocialidad” por “cooperativismo” o «mutualismo» no habría diferencia porque, precisamente, la solidaridad, el generar espacios de interacción para el desarrollo humano es el objetivo de ambos objetos de la inteligencia humana.

La prosocialidad no es ni una religión, ni un dogma, ni una teoría, ni una doctrina novedosa, es un hecho verificado a diario por todos los seres humanos de todo el planeta de todos los tiempos, es simplemente una forma de conducta humana por la cual, quien la practica busca generar un espacio de relación, interacción o intercambio entre seres humanos que sea favorable al desarrollo de estos. Es ni más ni menos que el manejo de la comunicación humana, en todos sus aspectos para que, quien entra en contacto con ella, o se inserta en ella no sufra las ansiedades básicas del ser humano. (El temor a la pérdida o el temor al ataque).

Por la prosocialidad se crean reuniones, encuentros, asambleas, grupos, equipos, etc. donde las personas, pueden expresarse libremente con respeto y educación, donde el poder económico, la influencia o el simple poder no influyen sobre los demás, donde en definitiva reina la dignidad de la persona humana, en toda su extensión. Quien tiene poder, en lugar de servirse de él, lo utiliza para servir a los demás, no por imposición, sino por esta manera de relación humana.

Por otro lado, el liderazgo no es, como comúnmente se piensa un don caído del cielo, una cualidad especial o un carisma, sino simplemente un compromiso, una actitud, un acto de voluntad de guiar a las personas hacia un destino de mejora de las condiciones de existencia.

“Líder” es una voz antigua, que tiene dos tipos de raíz. Una latina, que significa “guía” y otra Sajona que proviene del término “lid” que significa lucha, contienda, componenda. No existe en su definición ningún componente sobrenatural, regalo del cielo o don extraordinario.

De allí que un líder es alguien que en su interior está “en lucha” en contienda con una situación injusta y busca modificarla y por otro lado, quien – tal vez movido por esa fuerza interior – guía a otros por el camino hacia la consecución de los fines deseados.

Todo esto nos lleva a sostener que un liderazgo prosocial (cooperativo, mutual, sindical, etc.) es un arte, que tiene por fin guiar a las entidades por un camino prosocial, es decir por un camino de búsqueda de aquellas mejores condiciones de existencia, sin fuerzas, sin violencias, sin coacciones, ni componendas, sino creando en cada una de las organizaciones espacios de diálogo, de intercambio y de relacionalidad positiva para la consecución de sus fines.

Esta situación no se da automáticamente, pensar asociativa y solidariamente implica un aprendizaje, un entrenamiento un hacer donde la equivocación humana está siempre presente, pero con una enorme carga pedagógica.

No se trata tampoco de desconocer el conflicto que se da dentro de las entidades y vivir un mundo idealizado de corta duración, sino capacitarse y aprender a generar dispositivos que traten de evitar los conflictos y si estos llegan o existen, también aprender formas de superarlos, de que no empapen toda la organización.

La prosocialidad enseña conductas, metodologías, prácticas, dinámicas para el mejoramiento de la estructura interna y el servicio a terceros, basándose, especialmente en el uso de la palabra, de las representaciones sociales, de los aprendizajes sociales porque, en definitiva que es una cooperativa sino un grupo humano en un constante interacción.

El alma de las entidades de la economía social no está ni en los servicios, ni en los bienes, ni en los edificios o las computadoras, está en lo que dicen y cómo interactúan entre ellas las personas que las lideran.

Sandra De Falco

Claudio Marcelo Prado

Docentes de OFEC

Temario y Esquema de clases

Modulo 1: Liderazgo, Comunidad y Economía Social

En este módulo se analizan los conceptos fundamentales que sirven de base para los otros dos módulos como el liderazgo, la comunidad y la economía social, sus relaciones y sus objetivos en función de la dignidad del ser humano que proponen los tratados internacionales de Derechos Humanos. Se aportan al estudiante herramientas teóricas concretas para definir una aposta por los valores en el entorno asociativo.

Modulo 2: Prosocialidad y Economía Social

En este módulo se centra en la prosocialidad como herramienta de gestión relacional de las entidades de la economía social. Se aportarán conocimientos, metodologías y dinámicas para mejorar las relaciones de los miembros de la organización, analizando el componente interaccional de las mismas. Se darán pautas de trabajo, líneas de acción y estrategias para obtener un ambiente propio de entornos socialmente favorables al desarrollo humano.

Modulo 3: Prosocialidad Aplicada

En este módulo se trabajará exclusivamente con situaciones aportadas por el alumnado, para que, a modo de clínica puedan articular lo visto en los módulos anteriores con situaciones concretas de la vida real de las cooperativas.

Modalidad

Modalidad del curso

La capacitación se desarrolla completamente a través de la plataforma educativa del CGCyM (https://plataforma.cgcym.org.ar/).

Cuenta con la asistencia permanente de un Tutor, cuya función es acompañar y asistir a los cursantes en todo lo referido al uso de la plataforma, las fechas programadas, la realización de los trabajos prácticos y la participación en los foros de consulta.

Cada unidad temática posee un foro de consulta a través del cual los cursantes se ponen en contacto con el equipo docente y los demás participantes. En los foros, los cursantes pueden hacer consultas, sugerencias, aportes y todo aquello que consideren relevante.

Arancel y medios de pago (cuotas)

Costo

  • $2.200.- (No asociados del CGCyM)
  • $1.650.- (Asociados del CGCyM)

 

Medios de pago

  • Depósito/transferencia bancaria:
    Banco Credicoop:
    Cuenta Corriente:
    191-173-005725-2
    Sucursal: 173
    CBU: 19101738 55017300572528
    CUIT CGCyM: 30-68773913-9
Equipo docente
Marcelo Prado: Máster en Psicología Social (Instituto Educativo CEF S 21); Abogado (UBA); Maestrando en Gestión Educativa (UNSaM, en curso) y Máster en Doctrina Social de la Iglesia (Universidad Pontificia de Salamanca, Madrid).
Descargar CV Marcelo Prado 

Sandra de Falco: Abogada (UBA); Operadora en Psicología Social (Escuela de Psicología Social del Sur); Diplomatura Superior en Desarrollo Local y Economía Social (FLACSO); Diplomatura en Liderazgo Social Comunitario (UNSaM).
Descargar CV Sandra de Falco

Informes

Te.: (54 11) 4305-7192 / 9954 (lunes a viernes de 11 a 17 horas)

Mail: educacion@cgcym.org.ar