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Compartimos a continuación una entrevista realizada al Lic. Eduardo Fontenla (Vicepresidente del CGCyM) sobre su participación en la Conferencia Mundial de la ACI y la Asamblea General de la ACI realizada en Antalya, Turquía, el 13 de noviembre de 2015.

 

La participación del Lic. Fontenla en Conferencia Mundial de la ACI se basó en la exposición de su trabajo “La gobernabilidad de las cooperativas agropecuarias” en el panel “Políticas globales. Consecuencias Locales. Alimentación y Agricultura”.

 

Se refirió a los cuatro componentes del Desarrollo Cooperativo Agropecuario Sostenible: 1) Económicos; 2) Sociales; 3) Institucionales en los aspectos de buen gobierno y autocontrol y 4) Medioambientales. Los mismos están enlazados desde la identidad cooperativa por lo que deben pensarse y gestionarse como interrelacionados, complementarios, sin lógicas secuenciales ni jerárquicas.

 

A su vez, profundizó sobre el desafío de las cooperativas agropecuarias de re-organizar e incorporar nuevos servicios a los que prestaban tradicionalmente a sus productores asociados y no solo de acuerdo al criterio de rentabilidad, sino para mejorar el “buen vivir” de los asociados y sus familias, en favor del desarrollo rural sostenible.

 

“Principalmente la cooperación otorga posibilidades y potencialidades a quienes tienen desventajas económicas y de accesibilidad a servicios, siendo una fuerza del sector agropecuario, agroalimentario y agroindustrial para enfrentar los nuevos tiempos y escenarios. Es un encadenamiento de libres voluntades y de gestión asociativa en torno a los valores, principios e identidad cooperativa.

 

“En Argentina existen dos formas de cooperativas agropecuarias:

1) de servicios, donde los productores mantienen de forma individual la titularidad predial, los sistemas productivos y se asocian para asegurarse los servicios comunes para la producción, provisión de insumos y bienes de consumo, la baja de costos individuales, la comercialización, la combinación de actividades y el agregado de valor. Los empleados no son asociados y mantienen una relación de contrato laboral;

2) de producción, donde la cooperación abarca tanto los servicios, como la producción, el uso y trabajo común de la tierra. En este modelo se dan mayores niveles de solidaridad y cooperación. A su vez los trabajadores son los mismos productores asociados, sólo se contrata mano de obra para trabajos estacionales de la producción.
“En nuestro país la mayor cantidad de cooperativas son las denominadas de servicios y de comercialización”.
Sobre la heterogeneidad asociativa, destacó que los beneficios de los servicios cooperativos sirven, son útiles y valiosos para todo tipo de productores en sus distintas dimensiones empresariales, pero resultan imprescindibles para los de pequeñas y medianas dimensiones.

 

Sostuvo, en el mismo sentido, que para los productores de pequeñas y medianas dimensiones es imprescindible la vía cooperativa. Para estos modelos no hay salida individual, la respuesta es asociativa y conjunta.
Al mismo tiempo, hizo especial referencia a la potencia conceptual de la organización cooperativa agropecuaria y analizó los atributos del proceso de gestión. Profundizó sobre el modo en que se concilian las fuerzas del trabajo, de la producción y del capital apoyadas en el conocimiento.

 

A su vez, destacó que son estructuras de capital y mano de obra auténticamente nacional y por ende son capital de bandera. No se pueden transferir ni remitir sus excedentes al exterior y no especulan con sus recursos. No tienen activos ocultos y generan empleos dignos y formales.

 

Remarcó que son empresas de conducción y control democrático, donde el poder colectivo de los productores asociados está frente al poder unipersonal o del capital.

 

También, que trabajan, funcionan y están en zonas donde al resto de las empresas de capital lucrativo y/o monopólicas no les interesa, porque no son lugares tentadores para prestar servicios por escala, logística y/o rentabilidad. Es decir, están donde el productor más las necesitan, cerca de los asociados con una “cercanía cotidiana” “cercanía de vida en el día a día” y en interacción con ellos, es decir las cooperativas en Argentina “dan la cara” y son contributivas del desarrollo local/regional.

 

Al finalizar la exposición del Lic. Eduardo Fontenla se escucharon puntos de vista y ampliaciones sobre su exposición por parte de los delegados participantes de distintas partes del mundo, generándose un rico
intercambio de ideas, opiniones y aprendizajes.

 

 

ACI Global Conference

El Lic. Eduardo H. Fontenla (segundo desde la izquierda) durante su participación en la Conferencia Mundial de la ACI.

 

Para ampliar los conceptos del Lic. Fontenla sobre cooperativismo agropecuario argentino, acceder al siguiente trabajo: http://cgcym.org.ar/wp-content/uploads/2015/06/Cooperativas-Agropecuarias-Argentinas_Fontenla.pdf.

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