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A 57 años de la muerte del maestro de la cooperación libre: el Ing. Miguel  Sajaroff

Por Celia Gladys López*

 

Un 19 de septiembre de 1957 se apagaba la vida del MAESTRO DE LA COOPERACION LIBRE  Ing. Miguel Sajaroff, quien durante su prolongada existencia fue ferviente cooperativista,  maestro de multitudes y un ejemplo en sí mismo de la praxis cooperativa.

Formado en la filosofía tolstoniana por su mentor y cuñado Noé Yarcho, en el seno de una familia acomodada de Mariupul- Rusia, hoy territorio ucraniano en disputa, cursó sus estudios de Ingeniero Agrónomo en la Universidad de Hohenheim, Alemania (1896) y llamado por su cuñado, ya instalado en el Hospital Clara de Villa Domínguez, se traslada a Colonia Clara con su flamante esposa Olga Kipen en 1897, comprando después de un año, 497 hectáreas en Colonia Leven, cercana a Estación LAS MOSCAS, donde en poco tiempo instaló una chacra modelo aplicando sus conocimientos y la filosofía que animara toda su existencia.

Sajaroff no fue  colono, sino un importante propietario, singularidad ésta que no le impidió hacerse cargo de cuanto problema tenían sus vecinos chacareros, auxiliarlos con las numerosas maquinarias con que contaba y hacerse cargo de los también numeroso arreglos debido a la ignorancia en su manejo de parte de los improvisados agricultores. Creyó hasta sus últimos días en la bondad innata del hombre por sobre todas las cosas, a pesar de haber sufrido más de un desengaño.

La chacra de Colonia Leven se hizo famosa en toda la Colonia por sus modernas instalaciones, en ella se producía, aprovechaba y  fabricaba todo lo necesario para la vida familiar y los excedentes eran vendidos completando así un circuito económico productivo de excelencia. Gran amigo de animales y plantas, los jardines y arboledas plantados marcaban el sitio con su colorido desde muy lejos.

La cultura formó parte esencial de la vida en Colonia Clara, denominada con justicia EL FOCO CULTURAL DEL JUDAISMO ARGENTINO, a la chacra de Sajaroff llegaban de continuo libros, periódicos argentinos y europeos, revistas de Agronomía, etc, su biblioteca era consultada y admirada, parte de ella fue conservada por su hija Vera durante largo tiempo. En esta hermosa heredad Sajaroff pasó los diez primeros años de su estada en Argentina, pero estaba en su destino tomar rumbos más importantes y así lo hizo sin vacilar.

La Cooperativa FONDO COMUNAL había sido fundada en 1904, con un crecido número de asociados: 377, pero transitaba una etapa incierta, en la que la no comercialización de las cosechas de sus asociados constituía un grave escollo para su futuro desarrollo institucional. Se necesitaba impulsar a la entidad hacia un verdadero rumbo cooperativo y para ello se tuvo muy en cuenta el ensayo realizado por D. Miguel en su Colonia, (1906-7) que recibió además adhesiones de colonos de otros grupos, como San Gregorio. Sajaroff, nos dice Leonardo Senkman a través de un vívido relato de Benito Bendersky, reunió a sus vecinos, les explicó la ventaja de vender a mejor precio y a granel, consiguió no sin dificultades un galpón ferroviario y vagones y logró un éxito que fortaleció la idea cooperativa en el medio.

Para 1908, es nombrado presidente del Fondo Comunal, y los especialistas consideran, tesis a la que adherimos, que éste es el verdadero nacimiento de aquella prestigiosa cooperativa. A partir de este momento, su vida giró siempre en torno a la cooperativa, y a través de ella, hacia todas las cooperativas de las colonias judías, en principio, y a promover el cooperativismo en la provincia y  el país.

Precursor nato de la FEDECO -Federación Entrerriana de Cooperativas- iniciada humildemente en sendos Congresos provinciales como Comisión Central de las Cooperativas Entrerrianas (1913) y consolidada como federación en 1918, trabajó para fortalecerla junto a hombres de muy diferentes credos y nacionalidades, como D. Alejandro Mohor, fundador en 1910 de LA AGRICOLA REGIONAL de Crespo, y llevó el mensaje cooperativo a las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Chaco, Corrientes, logrando componer situaciones extremas y fundar numerosas entidades que reconocían en él y en el FONDO COMUNAL su pragmatismo y visión de futuro.

Su carácter afable y componedor atraía aliados a su causa a la vez que su inconmovible fe en los principios rochdaleanos y el ejemplo de su conducta toda le granjearon el más profundo respeto en cuanto lugar frecuentó. No le atrajo la política, a la que rehuía, pero supo convencer con el ejemplo y así logró que en 1937 el Gobierno provincial los convocara para la refundación de la FEDECO,  que había transitado por tiempos difíciles y faltos de dirección. Tenía ya para esa época, muchos logros en su haber,  como el ser distinguido en el PRIMER CONGRESO ARGENTINO DE LA COOPERACIÒN. Museo Social Argentino- Buenos Aires, (1920) junto  su cuñado Miguel Kipen, o el homenaje que la colectividad le hiciera en la década del ’40, y podía transitar esta etapa acompañado no solo por sus pares, sino también por quienes consideramos sus discípulos, como David M. Merener, que coordinaba las actividades de la FEDECO primero desde Basavilbaso y luego desde la capital provincial. Un rico epistolario mantenido entre ambos, desde 1940 y hasta la muerte de Sajaroff, nos muestra en toda su grandeza la calidad humana de aquellos hombres y su compromiso con la idea cooperativa. Se consultaban de continuo, acercando posiciones, intentando mejorar situaciones campesinas de largo arraigo, fortalecer las entidades y alentar a su personal,  fundar entidades crediticias de apoyo al agrario, encontrar un punto de unión con entidades oficialistas, y sobre todo, NO PERDER EL RUMBO.

Muchas de sus ideas y proyectos fueron tildadas de utópicas, o sirvieron para el chiste cotidiano, a su gran amigo Isaac Kaplán un gerente le dijo alguna vez COMO USTED TAN SENSATO TAMBIEN YA VUELA POR LAS NUBES?  Indicando con esto que la compañía de Sajaroff lo había obnubilado. Las lides políticas más de una vez enturbiaron su ánimo, especialmente al ver que la cooperación AUN ESTABA EN PAÑALES en 1936. Pero, como dijera en respuesta a esos comentarios, pertenecía a la vieja escuela y era cooperador libre, ése y no otro era su emblema.

De continuo viajaba a visitar entidades y en las mismas observó un creciente fenómeno que lo preocupo, los socios de las cooperativas a menudo no se saludaban, o mantenían breves y apurados contactos, lo que, según analizara, no era propio de la praxis cooperativa, cuando se analizó esta aseveración en  un Congreso, los dirigentes no pudieron menos que darle la razón, ya que en esta simple costumbre estaba el germen de la solidaridad y el compromiso de unos con otros y con la institución.

Cuando su salud ya no le permitió participar en forma activa lo hizo desde las cartas, las entrevistas y los telegramas, Villa Domínguez se convirtió, por largo tiempo, en un sitio de referencia para dirigentes, economistas, funcionarios provinciales y nacionales, amigos y discípulos y aunque siempre rehuyó  los homenajes su sola presencia en las calles del pueblo atraía  a propios y extraños.

Asesoró gustoso la Cooperativa Escolar LA COLMENA en la Escuela Isidoro Suarez de Villa Domínguez, y favoreció sin ocultamientos la enseñanza de la cooperación por la praxis y no por la teoría, cosa hoy totalmente desdibujada. Los numerosos altibajos sufridos a su fortuna, y su innata generosidad motivaron que terminara sus días pobre, en una vivienda que el FONDO COMUNAL destinara para él y su hija Vera, quien lo cuidó  hasta su último aliento.

La ausencia de grandes líderes proyecta un haz de sombra en las instituciones, hay presencias que no pueden reemplazarse y cuya influencia adquiere con el correr de los tiempos una magnitud mayor aún, tal lo ocurrido después de desaparecido el Ing. Sajaroff, la cooperativa de sus afanes, por la que tanto luchó y sufrió, fue transitando lentamente un ocaso que su fortaleza institucional demoró por varias décadas, pero que inexorablemente llegó y con él el fin de tan tantas ilusiones, de tantos logros y esfuerzos donde hasta los proyectos considerados más descabellados fueron una brillante realidad, de épocas plenas de esperanzas y concreciones, y de un modelo cooperativo genuino que, vuelto a surgir, no debe olvidar sus raíces ni a sus grandes creadores.

 

Sajaroff junto a sus hijos en un descanso de su tarea de carpintero (él mismo fabricaba los muebles).

Sajaroff junto a sus hijos en un descanso de su tarea de carpintero (él mismo fabricaba los muebles).

Miguel Sajaroff junto a su esposa e hijos en el  jardín de su chacra.

Miguel Sajaroff junto a su esposa e hijos en el
jardín de su chacra.

FUENTES Y BIBLIOGRAFIA

ARCHIVO DE LA AUTORA

EPISTOLARIO MIGUEL SAJAROFF- DAVID M. MERENER- 1940-1957. Inédito.

Noé  Sajaroff, (1989) Diario, inédito-

ARCHIVO GRAFICO

LIBROS

Celia Gladys López (2008) LA FUERZA DEL IDEAL- Historia del Cooperativismo Agrario Entrerriano y su Proyección Nacional- 1900-1970, Concepción del Uruguay, PROGRAMA IDENTIDAD- Consejo Federal de Inversiones- Gobierno de Entre Ríos.

———————–(1993) El Sistema de Educación No Formal Implantado por las Cooperativas Agrarias en las Colonias Judías Entrerrianas,  Concepción del Uruguay, Instituto de Investigación IBARRA GRASSO.

TESTIMONIOS

Noé Sajaroff, Villa Domínguez, 1993-4.

Vera Sajaroff, Villa Domínguez, 1982-3-4.

Efroím Elstein, Villa Clara, 1983-4-

Benjamín Bendersky, Villa Domínguez, 1982-3-4-5-6-7.

Luisa Furman de Bendersky, Villa Domínguez, 1982-3-4-5-6-7-8-9.

Clarabella Gabis, Basavilbaso, 1997.

Olga Kipen, Basavilbaso, 1984-5-6-7-8-9.

David M. Merener, Capital Federal, 1983-4-5-6-7-8-9.

Lea Kaplán de Kreimer, Concepción del Uruguay, 1984.

 

* La Prof. Celia Gladys López (celialopez50@yahoo.com.ar) es asociada del CGCyM y Directora Académica del IEPAS, órgano del Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo de la República Argentina.

 


 

La serie Pioneros del mutualismo y cooperativismo agrario entrerriano es una iniciativa del Instituto de Estudios del Pensamiento y la Acción Solidaria (IEPAS), órgano del CGCyM, cuyo propósito consiste en rescatar diversas figuras del pasado que han colaborado en la construcción de esas formas asociativas al interior del campo rural de la provincia de Entre Ríos.

La primer entrega de la serie consistió en la reseña biográfica del Dr. Noé Yarcho y su apasionante derrotero de acción social.

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