105 años de trayectoria cooperativa: La Agrícola Regional de Crespo (Entre Ríos)

por la Prof. Celia Gladys López (Directora del IEPAS – CGCyM)

 

El 29 de Abril de 1910 se concretó en la localidad de Crespo, departamento Paraná, la Asamblea Constitutiva de la SOCIEDAD ANONIMA o DE AGRICULTORES LA AGRICOLA REGIONAL, denominación que no coincidía con los principios cooperativos pero que se mantuvo durante largo tiempo porque los socios no querían cambiarla y que refleja, además, la ausencia de normas claras para estas entidades desconocidas en el ámbito rural argentino. Recién a partir de 1920 comenzarán a fijarse normas e instrucciones que lentamente adecuarían a las cooperativas en un marco legal acorde a su operatoria.

Esta cooperativa, una de las tres PIONERAS del agro entrerriano, nacía en un ámbito inmigratorio por excelencia, el de los Alemanes del Volga, cuyas florecientes colonias, fundadas a partir de 1878, estaban diseminadas, sin orden ni simetría, en una amplia zona circundante que tenía a la Estación Crespo como su vaso comunicante con la región. 193 chacareros firmaron ese día su compromiso con la cooperativa, eran mayoritariamente alemanes pero también había italianos, españoles y otros. Entre los alemanes predominaban los accionistas de Crespo-18- seguido por Valle María, una de las aldeas más tradicionales -11-,Viale -10-, Seguí -4-, San Miguel -3-, Brasilera -2-, Puiggari -2-, Merou, Ensayo, Engenfeld y San Rafael -1-.

Los nombres corresponden a las distintas aldeas alemanas, cuyas familias, y en especial los páter familias, habían sido concientizados por dos hombres de negocios con sólidos vínculos con el gobierno provincial: Otto Sagemuller y D. Alejandro Mohor. Durante tres años ellos recorrieron las aldeas todos los domingos, después del servicio religioso dominical, presentando a los hombres las ventajas de constituir una cooperativa a semejanza de las ya existentes: LUCIENVILLE, (1900) de Basavilbaso, y FONDO COMUNAL, (1904) de Villa Domínguez.

Mohor, sobre todo, conocía a los dirigentes de ambas cooperativas, y participaba de las reuniones que con frecuencia se hacían para promover la fundación de cooperativas en los enclaves rurales. Por sus contactos fluidos con las autoridades de turno logró algo que favoreció la inmediata creación de LA AGRICOLA, con el concurso del gobierno provincial fundo el BANCO AGRICOLA REGIONAL (noviembre 1909) destinado a fomentar la producción mediante el crédito, este resorte hábilmente planificado logró vencer las pocas resistencias que aún se hacían a la fundación de la cooperativa y como dato curioso podemos anotar que Mohor fue nombrado gerente de las dos entidades y que el Banco funcionaba dentro de las oficinas de la cooperativa, donde también vivía el Gerente.

La entidad acrecentó rápidamente su masa societaria, para 1930-31 contaba con 863 socios, siendo el cuadro étnico el siguiente:

604 alemanes- 163 italianos- 67 españoles- 6 franceses y 3 judíos.

Numerosos eran los casos, y lo siguen siendo, de familias enteras asociadas a la cooperativa, distinguiéndose en los cuadros societarios con las aclaraciones Padre- o Hijo-  en casos de nombres iguales- El apellido Schneider, por ejemplo, tenía 23 miembros- Kemmerer 19- Erhardt- Lull 19- Senger 13, y así sucesivamente. Para los no alemanes, encabeza el lote el apellido Gareiss, con 23 socios, seguido por Gassman, con 10. Apellidos tradicionales en la economía y política provincial, como Etchevehere, o Laurencena, también figuraban entre los socios.

La profunda impronta alemana con su fuerte dosis de prudencia, contracción al trabajo y respeto a las normas establecidas marcó a esta cooperativa desde sus inicios y sigue siendo emblema de orgullo y patrón de conducta institucional. Sus cuadros dirigentes y de empleados calificados siempre se formaron desde abajo, siguiendo un cursus honorum que era estrictamente controlado por los mayores, formados de igual manera, la mayoría de los entrevistados ha destacado con nostalgia el nombre de sus jefes y cómo aquella fue una escuela semillero que ha rendido promisorios frutos a la institución. La prudencia en la operatoria corre pareja con las necesidades y proyectos a largo plazo, nunca hubo una marcha atrás, pero tampoco proyecciones alocadas, matemáticamente se fueron dando los pasos hacia el pleno desarrollo y cuando un proyecto no rendía los frutos esperados, se lo dejaba de lado prontamente para encarar otros mejores.

La estrategia comunicacional de LA AGRICOLA también difiere de otras entidades, el marco cultural en que se movían las familias era de fácil acceso por lo que se apuntó a éste hasta bien entrada la década del ’60 -Siglo XX- las Memorias y las visitas a los socios eran los principales elementos usado. Pero la cooperativa en su franco tren de expansión necesitaba tener un vocero, y el 25 de marzo de 1965 aparece el primer número de su periódico LAR, que transformo la estrategia informativa comunicándole agilidad, frescura, claros mensajes y capacitación.

Las Juventudes Cooperativistas aparecen también en esta década, concretando acciones en favor de las aldeas, sus escuelas y maestros y llevando la voz de la cooperativa a diversos ámbitos regionales, nacionales e internacionales.

Este nuevo aniversario encuentra a LA AGRICOLA REGIONAL consolidada, prestigiada y en un vasto plan de mejoras edilicias y técnicas que manifiestas por si solas que aquel empuje inicial de 1910 fue el momento creativo de algo entonces desconocido pero sumamente necesario para la vida rural regional.

 

LAR

 

 

 

FUENTES Y BIBLIOGRAFIA

ARCHIVO COOPERATIVA LA AGRICOLA REGIONAL LIBROS DE ACTAS- MEMORIAS- ARCHIVO DE LA FEDECO- Federación Entrerriana de Cooperativas- TERCER CENSO NACIONAL- Tomo III-

HEMEROTECA DE LA AUTORA. Ejemplares de LAR   Años varios

HEMEROTECA DE FEDECO- Periódico SURCOS- Años varios-

 

LIBROS

Celia G. López (2008) LA FUERZA DEL IDEAL- Historia del Cooperativismo Agrario Entrerriano y su Proyección Nacional- 1900-1970.

 


La serie Pioneros del mutualismo y cooperativismo agrario entrerriano es una iniciativa del Instituto de Estudios del Pensamiento y la Acción Solidaria (IEPAS), órgano del CGCyM, cuyo propósito consiste en rescatar diversas figuras del pasado que han colaborado en la construcción de esas formas asociativas al interior del campo rural de la provincia de Entre Ríos.

La primer entrega de la serie consistió en la reseña biográfica del Dr. Noé Yarcho y su apasionante derrotero de acción social.

La segunda entrega de la serie consistió en la reseña biográfica del Ing. Miguel Sajaroff.

La tercera entrega consistió en la historia del Fondo Comunal de Villa Domínguez.

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