Juan B. Justo. El hombre que soñó con la ética y la equidad social

Juan B. Justo. El hombre que soñó con la ética y la equidad social

Autores: Lic. Felipe R. Arella y Lic. Hugo H. Iacovino

78 páginas

ISBN Nº 987-96776-5-X

 

Prólogo de Eduardo Fontenla

“Juan B. Justo pensó la República como un ideal de justicia, paz, trabajo y educación. En ese ámbito geográfico y jurídico de principios del  siglo XX había mucho para hacer y ordenar, si bien el andamiaje
institucional se encontraba suficientemente fortalecido. La Argentina tiene una particularidad, quizás compartida con otras naciones latinoamericanas: le cuesta encarar los cambios y esa demora hace que se pase el momento más oportuno para realizarlos.

“El proceso histórico, pensaba Justo, no es circular sino espiralado: hay hechos que parece se repiten pero realmente no hay tal repetición sino un pasaje por una etapa similar a alguna otra del pasado, y como la historia es el resultado de los hechos humanos, toda la humanidad en cualquiera de las edades sigue el ciclo de nacimiento, crecimiento, expansión, decaimiento y muerte. Justo era médico y conocía la biología y su proceso; por esa razón no es de extrañarse que tuviera una concepción biológica de la historia ..

“Como los seres vivos se adaptan para sobrevivir y superarse, así también las naciones cambian, se adaptan, procuran sobrevivir y muchas veces se mueren. Todo dependerá de las enfermedades que puedan albergarse en su cuerpo social.

“En muchos de sus escritos e intervenciones parlamentarias el fundador del Partido Socialista señala los gérmenes que atentan contra la salud de las sociedades políticas: la falta de educación, la corrupción, el
favoritismo, el conservadurismo político, la superchería religiosa, el militarismo, la economía endeble, la inseguridad jurídica, la pérdida de valores nacionales. El lucha constantemente contra esas enfermedades
sociales y lo hace tanto con la palabra como con el ejemplo. No cree en las declamaciones sino en los hechos concretos: deja la medicina para dedicar todo su tiempo a la política porque la Argentina estaba necesitando nuevas respuestas a los novedosos problemas que se presentan con el acaparamiento de la tierra, las respuestas laborales, de vivienda y educativas que debía dársele a los inmigrantes; la formación de un ciudadano que pudiese votar y supiera cómo hacerla. Ideales y prácticas estaban estrechamente ligados en su espíritu.

“Conocía a los hombres de las dos clases sociales predominantes: la prepotente indiferencia de los oligarcas y la sencillez esperanzada de los trabajadores. Contribuyó a la expansión de la incipiente clase media con sus proyectos o apoyando los de sus compañeros socialistas como también los de sus colegas más progresistas. Por eso fue un ardiente predicador del cooperativismo y del mutualismo y fundó entidades. Como legislador presentó varios proyectos de ley de cooperativas, uno de los cuales fue aprobado en 1926: la Ley 11.388 de Cooperativas cuyo texto y fundamentos se incorporan a este libro con la finalidad de facilitar a los estudiosos un antecedente que actualmente no es fácil de encontrar.

“Un debate público muy famoso en su época fue el que mantuvo el socialista argentino con el diputado socialista italiano Enrique Ferri. Este consideraba que no podía sostenerse la ideología socialista en
sociedades en las que no se hubieran desarrollado las industrias y crecido la clase obrera industrial. Por eso descreía del socialismo que se estaba organizando en la Argentina. Justo, por su parte, refutó con ironía y dureza al italiano. Ese debate fue recogido por las páginas de La Vanguardia, periódico fundado por Justo y órgano del Partido Socialista.

“Traductor del primer tomo de El Capital, de Carlos Marx, no se dejó sustraer por la ideología y fue un duro crítico del gobierno bolchevique de Rusia. En todas sus obras y en cada uno de los debates parlamentarios este último representante de la generación de 1880 reivindicó al trabajador en su condición de persona y de obrero y siempre su mensaje fue claro y tajante. Bien vale, pues este libro homenaje.

“Unas palabras acerca de los autores de la obra. Investigadores, ambos, de temas sociales, educativos, políticos y económicos, ostentan probidad intelectual y rigurosidad en sus trabajos. En este libro se limitaron a rescatar una parte del pensamiento de Juan Bautista Justo. Quedaron fuera asuntos que también merecieron la atención y la preocupación del legislador, tales como la colonización agraria, el problema de los arrendatarios y aparceros rurales, el Grito de Alcorta, el conflicto de los yerbateros, la construcción de las “casas baratas” para los trabajadores, entre otros muchos.

“Las páginas que siguen tienen párrafos textuales de Justo, especialmente en la primera parte, que bien podrían reflejar la situación actual de la economía, la educación y la política argentina. Sus notas sobre
el cooperativismo, el mutualismo y los fundamentos al proyecto de ley de cooperativas son, a no dudarlo, páginas de doctrina que deberían ser recordadas cotidianamente por los asociados y directivos de ambos sectores.

“Felipe Arella y Hugo Iacovino no seleccionaron lo “políticamente correcto” de la obra de Justo porque todo lo que él hizo, salvando inevitables posiciones subjetivas, procuró que fuera bueno y veraz. Los autores leyeron textos olvidados, algunos difíciles de encontrar, y reprodujeron las partes más sustanciosas, alejados de prejuicios y preconceptos paralizantes. Ese es el valor primordial de este trabajo.”

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