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El 4 de julio, por ser el primer sábado del mes, se celebrará el “Día Internacional de las Cooperativas”. El tema de este año es la equidad, y el eslogan adoptado por la Alianza Cooperativa Internacional y las Naciones Unidas a través del COPAC (Comité para el Progreso y el Avance de las Cooperativas) es “Elija cooperativo, elija equidad”.

 

Este valor, uno de los que apuntalan los principios cooperativos, debe ser interpretado en su verdadera dimensión. Desde el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo (CGCyM) fijamos posición en torno al significado de los términos: la igualdad alude a la posición relativa de los miembros de una organización cooperativa, en la que a todos les caben los mismos derechos y obligaciones; la equidad, a partir de la igualdad, establece las condiciones en las que se reconocen las diferencias que determinan, a su vez, la ubicación de las personas en cada nivel organizacional. Estas posiciones relativas, tanto en términos de igualdad como de equidad, son los elementos constitucionales que caracterizan a las organizaciones en relación a los resultados que obtienen por su desempeño.

 

El rol de los licenciados y técnicos del CGCyM consiste en trabajar sobre los planos de la participación democrática, representada por el valor de la igualdad, y el afianzamiento de las diferencias positivas, como interpretación del valor de la equidad. Ambos valores son interdependientes, porque sin igualdad en el ejercicio de los derechos no puede haber desarrollo de oportunidades; esto es la equidad.

 

El contexto actual es promisorio para nuestra intervención, como portadores de los saberes y competencias que requieren las instituciones cooperativas –y también mutuales, corresponde agregar, aunque la oportunidad es otra- ante el avance de la Economía Social tanto en nuestro país como en América Latina. Los indicadores de disminución de la pobreza en la región son reveladores de políticas activas por parte de los Estados Nacionales, según estimaciones de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y del Banco Mundial, lo que crea un campo de trabajo propicio para afianzar la inclusión social y progresar en este proceso. Nuestro país, en particular, ha sido uno de los más favorecidos, ubicando el coeficiente de Gini en el orden del 0,364 (más cerca de cero, mayor igualdad). En la actualidad encabeza la lista de países latinoamericanos, seguido por Uruguay, que tiene el 0,379. Significativamente, Estados Unidos tiene un coeficiente de 0,389.

 

Independientemente de los avatares de la política, lo que se pretende resaltar es que están dadas las condiciones para que el cooperativismo, inserto en la Economía Social, se instale como una alternativa potente ante las expresiones más concentradas que plantea el mundo globalizado. La tarea –compleja, pesada, ingrata- es la de oponer un movimiento de des-concentración, que permita reducir la brecha de ricos y pobres, reduciendo en número la amplitud entre productores de bienes y servicios, y consumidores.

 

A la tradicional oferta de asistencias y capacitaciones agregamos, como un desafío, la incorporación de nuevas herramientas para comprender la realidad del mundo actual, que nos permitan cambiar la inequidad (injusticia) por un sistema social, económico y político que asegure un futuro con el bienestar deseado y posible para ésta y las próximas generaciones.

 

Finalmente, en el día de la cooperación el CGCyM desea ratificar este compromiso profesional con la Economía Social y con el desarrollo digno de los argentinos.