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El CGCyM, una institución resiliente

El 26 de noviembre de 1967 la Asociación de Graduados en Cooperativismo era fundada por un grupo de licenciados en Cooperativismo egresados de la Universidad del Museo Social Argentino y de la Universidad Nacional de La Plata. El 26 de julio de 1973 por una modificación estatutaria cambia su nombre por el de Colegio de Graduados en Cooperativismo. Y el 18 de febrero de 1996 vuelve a cambiar su denominación por la actual de Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo.

Las razones de tantos cambios se debió a que en el transcurso del tiempo se produjeron varios cambios, tanto en lo interno de la entidad que creció en número de asociados, como en la denominación de la licenciatura, principalmente en la UMSA, que en un principio era solamente una especialización en cooperativas, pasando la carrera a abarcar por igual a cooperativas y mutuales con sus respectivas modalidades. Pero, fundamentalmente lo que influyó para que se adoptara el último nombre fue la unificación de los institutos de contralor (INAC e INAM) que durante largo tiempo atendían por separado los requerimientos de cooperativas y de mutuales y sus acciones de fomento.

Si bien se dejó de lado el nombre originario, hubo, en cada cambio, un reconocimiento a la realidad interna y una adecuación a lo jurídico nacional.

No solamente por los cambios de nombre, sino fundamentalmente por una adecuación a los nuevos desafíos que tanto mutuales como cooperativas debían afrontar en su trabajo cotidiano, es que también cada Consejo Directivo supo planificar su acción para poder satisfacer las demandas de sus asociados y de las entidades que solicitaban sus servicios de capacitación, incorporando como socios adherentes a profesionales de otras disciplinas que actúan en el campo de la economía solidaria.

Es por ello que pensamos que el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo es “resiliente”, es decir, que tiene la suficiente capacidad de recuperación y adaptación para superar situaciones difíciles y fortalecer su estructura interna.

Nuestro deseo es que los futuros dirigentes del CGCyM continúen adaptándose a la realidad de su momento y contribuyan al fortalecimiento y desarrollo de la entidad.

 

Por Felipe Rodolfo Arella