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El rol técnico, humano y político de los profesionales de lo social

Compartimos un texto escrito por nuestro asociado Oscar García, con motivo de las celebraciones por el Día Nacional del Graduado en Cooperativismo y Mutualismo, que se celebra el 26 de noviembre de cada año.


Quisiera en ocasión de este día – y en primerísimo lugar – saludar y felicitar a todxs lxs Licenciadxs y Técnicxs en Cooperativismo, Mutualismo y en Economía Social del país; y extenderlo al CGCyM, el Colegio que lxs nuclea:

Quisiera también, enseguida, poder compartir unas breves reflexiones -unas últimas reflexiones, si Dios quiere- como estudiante de tan hermosa carrera (Licenciatura en Cooperativismo y Mutualismo) y futuro colega de lxs que hoy celebran: creo firmemente que quienes somos profesionales de algún área, disciplina o campo de lo social tenemos siempre un compromiso triple.

Compromiso basado en una trilogía ineludible; pragmática, ética y vital… que nos llama a ser profesionales que podamos brindar asesoramiento, consultoría, apoyo o intervención que sea pertinente e impecable en el plano técnico; profunda y sensible en el plano humano y que también nos prepare y habilite para asesorar, aconsejar, aportar e involucrarnos en la dimensión de lo político.

Y cuando digo “lo político” no me refiero desde ya a proyectar nuestra propia ideología en el vector de lo profesional y mucho menos a procurar que nuestra intervención técnica sea ocasión de promoción partidaria o intento de algún proselitismo o convencimiento.

Sí planteo, en cambio, que lo político es esencial a la hora de intervenir como profesionales en cualquier asunto que tenga que ver con el Cooperativismo y el Mutualismo ya que la política alude a una forma de entender el ordenamiento de lo social, a las maneras populares o antipopulares de organizar la economía, a los modos de construir y legitimar un tipo de relaciones entre las personas y desestimar – y hasta condenar – otras.

Lo político como germen de todo lo social existente; lo político como comprensión razonada del universo complejo de lo humano donde – justamente – nada humano es ajeno y no hay naturalidad ni hay (o no debiera haber) “a prioris de lo imposible”.

Me imagino a mí mismo en el futuro como un profesional que, a la rigurosidad técnica y a la consideración humana que trasunte en cada caso en los que me toque intervenir, le sume la intención vocacional de proponer, compartir e intercambiar miradas y reflexiones que vayan crecientemente de lo micro a lo macro de la política, ya que es ésta el continente donde todo Cooperativismo, todo Mutualismo y toda comunidad si bien no se agotan, se resumen y plenifican.

Asumo los Siete Principios del Cooperativismo como punto de partida y no de llegada; la redacción de cada uno de ellos no la veo como sentencia inamovible de lo que debe ser sino como preámbulo de lo mejor que podríamos imaginar.
Nunca -nunca- los imaginé ni los imaginaré separados de la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Ambas declaraciones deben ir, en mi entender, juntas a la par en toda intervención profesional.

Junto con lxs compañerxs de cohorte vivimos este último año como estudiantes “aún no profesionales” juntando energías, enseñanzas, conocimientos, escucha y debates para poder ser pronto profesionales que los apliquen.

Quiero soñar con que el entusiasmo que sentimos por ser nuevxs graduadxs en Cooperativismo y Mutualismo lo genera la idea de poder estar a la altura de aquel triple desafío y luchar por una profesión que se actualice permanentemente desde lo técnico, se profundice desde lo humano y se reconozca competente en su faceta política.

Porque hay además otra faceta clave de lo político: su centralidad (junto con lo institucional y lo afectivo) para construir redes e identidades.

Nuestra profesión no es frágil, pero si multidisciplinar y dinámica, y debe sostenerse a presente y pensarse a futuro.

Parafraseando a Marcelo Percia: “cada profesión debe pensar en su encrucijada, en el punto en que su saber es asediado por la densidad del mundo. Urge preguntarse cuáles son las redes que protegen la identidad del profesional en Cooperativismo y Mutualismo de caer en el vacío porque ninguna práctica descansa enteramente sobre si misma.”

Y respecto de la identidad, hago propias las reflexiones de María Lucía Martinelli:

“Es muy importante que podamos construir identidades positivas. Las identidades son construcciones colectivas, no hay como consteuirlas paradxs solxs frente a un espejo. Se construyen en el escenario público, en el cotidiano, con los movimientos sociales, con las organizaciones, con lxs colegas con lxs que trabajamos.

“Así le respondieron los ferroviarios ingleses al historiador Edgar Thompson cuando les preguntó sobre el sentido de tan ardua tarea como construir toda una ferrovía: ‘nosotros construimos la vía y a cambio, ella nos construye a nosotros.’ Así debemos asumir cada profesión: construida por quienes nos precedieron, a lxs que ella previamente ha marcado y ahora nos construyen a nosotrxs.”

Para terminar… decir que imagino y deseo ver Graduadxs en Cooperativismo y Mutualismo que hagan de la comprensión política de ambos fenómenos -y también de la Economía Social, Solidaria y Popular, desde ya- un campo de desarrollo profesional al servicio de sus entidades pero también al servicio del pueblo todo.

O dicho más corto: profesionales al servicio de lo popular.

Porque -como aprendimos en nuestra formación- al intervenir en un caso debemos pensar siempre integralmente la situación; en la dimensión de lo empresarial, la dimensión de lo humano y lo comunitario y la dimensión del Cooperativismo como movimiento.

Y porque es ese movimiento el que nos dice que no hay Cooperativas ni Mutuales sin comunidad, comunidad sin personas ni personas viviendo juntas sin política.

Miércoles 24 de noviembre de 2021

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