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Con motivo de celebrarse el Día Nacional del Mutualismo el Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo (CGCyM) organizó un café virtual para conocer el pensamiento que sobre educación, innovación y mutualismo tienen Felipe Arella y Luis Levín, quienes contaron con la coordinación del presidente de la entidad, Jorge Núñez.

Jorge Núñez: Estamos celebrando el Día del Mutualismo con la programación de actividades que se extenderán a lo largo del mes de octubre y para ello estamos ofreciendo, además de charlas y conferencias, algunos regalos interesantes a los suscriptores de Mundo Mutual. Hoy presentamos este café virtual en el cual Felipe Arella y Luis Levín intercambiarán ideas sobre el mutualismo y al finalizar el diálogo entre ambos, los participantes podrán hacer preguntas o expresar sus opiniones.

Felipe Arella: Es un gusto charlar con Luis mientras tomo un café cubano y recordar que en el Colegio siempre nos interesó la educación mutualista y cooperativista dirigida a nuestros colegas asociados, a los dirigentes de esas organizaciones y al público interesado en la temática.

No sólo quisimos enriquecernos en el conocimiento de los temas sectoriales, sino que hemos recurrido en muchas oportunidades al concurso de profesionales de otras disciplinas porque creemos que la complejidad de los problemas que deben afrontar hoy mutuales y cooperativas requiere de saberes interrelacionados para obtener mejores resultados en la gestión, prestar buenos servicios y conocer la opinión de los asociados de cada entidad.

En el CGCyM somos practicantes de los que decimos y nuestra forma de actuar consiste en pensar lo que debemos hacer para provecho de nuestros asociados, hacer lo que pensamos y luego sacamos conclusiones y teorías sobre los resultados obtenidos. Procuramos no quedar limitados a una idea sino que somos generadores de acciones que se plasman en las numerosas líneas de trabajo educativo que tenemos.

Jorge Núñez: Luis, vos siempre señalás que debemos ocuparnos de los problemas del mutualismo y de lo importante que resulta la innovación dentro del sector.

COMO DIRIGENTES TENEMOS QUE SABER SI NOS ESTAMOS DEJANDO LLEVAR POR LOS VIENTOS O SI SEGUIMOS EL RUMBO PREDETERMINADO

Luis Levín

Luis Levín: Siempre tengo presente un dicho marinero: cuando no se sabe hacia dónde se va, todos los vientos soplan en contra. Como dirigentes tenemos que saber si nos estamos dejando llevar por los vientos o si seguimos el rumbo predeterminado. Esa es la batalla más grande que tenemos dentro de las organizaciones de la economía social: las tensiones que permanentemente nos generan las exigencias de poder administrar sustentablemente nuestras organizaciones y prestar los servicios adecuados a los asociados. Es una terea difícil, principalmente en un contexto de crisis profunda.

Algo que me preocupa es que con frecuencia no utilizamos nuestras propias experiencias y recurrimos a recetas nuevas que no se adecuan a nuestra realidad histórica como es la economía colaborativa que desde sus inicios vienen desarrollando el mutualismo y el cooperativismo y que está en el ADN de esas entidades.

Ello no quiere decir que no se utilicen nuevas tecnologías ni nuevos procedimientos; debemos utilizarlos pero sin perder esa esencia conceptual que está en nuestro ADN. Creo que debemos prestar atención a la innovación en los procesos de gestión, es decir: más que ocuparnos de la innovación externa deberíamos ocuparnos de la innovación hacia dentro de las entidades. He visto que últimamente las confederaciones han hecho un gran esfuerzo en ese sentido, pero aún falta que las mutuales de base innoven hacia adentro.

FA: Creo, Luis, que estás señalando uno de los problemas fundamentales que tienen las mutuales, como es el de la innovación. Con frecuencia se cree que se innova cuando incorporamos la última generación de computadoras y de software creyendo que así brindaremos mejor servicio a nuestros asociados. Pero a veces solamente hicimos cambiar la vieja máquina de escribir mecánica, el lápiz y el papel, por una computadora que usamos como máquina de escribir y una impresora a color para hacer planillas. Pero ¿quién usará el nuevo equipo? ¿Se ha mandado a algún empleado a hacer un curso de computación? Ahí está el problema. Para innovar hay que aprender y para aprender con gusto hay que saber que lo que haremos será de utilidad para todos los que forman parte de la entidad.

Los esfuerzos que viene realizando el CGCyM en educación son muy interesantes y lo hemos comprobado cuando les pedimos su opinión a los cursantes al finalizar cada curso. Casi todos dicen que han aprendido algo nuevo que piensan aplicar en su organización. Es decir, que se les ha abierto el horizonte y que pueden cambiar sus rutinas

UN ASPECTO FUNDAMENTAL DE LA INNOVACIÓN ES EL DIÁLOGO DE LOS DIRECTIVOS CON LOS ASOCIADOS

Felipe Arella

Un aspecto fundamental en lo que Luis llama innovación hacia dentro de la entidad es el diálogo de los directivos con los asociados. Antes de establecer un nuevo servicio que quizás no sea utilizado, hay que consultar a los asociados y esa, creo, será una innovación revolucionaria.

LL. Es cierto lo que señaló Felipe de que la innovación pasa por pensar junto a otros y un ejemplo es el programa Reactivando territorios que está implementando un grupo de asociados del Colegio y que consiste en que cooperativas, mutuales y otras organizaciones locales desarrollen sinergia entre sí para mejorar sus respectivos servicios, utilizar de manera eficiente y recíproca instalaciones poco aprovechadas, resolver el problema laboral de los jóvenes y la retención de los asociados. Todo eso se está logrando a través del diálogo entre los dirigentes y los vecinos que por lo general están vinculados a alguna de esas instituciones locales.

Debemos pensar en abrirnos a la comunidad en que actuamos, en permitir y alentar la participación de los asociados y jóvenes en los órganos de gestión y control. Con frecuencia los directivos no hacen más porque, como ellos mismo dicen, son pocos.

FA. Recuerdo que cuando comenzamos a dirigir el CGCyM hace unos treinta años, éramos muy pocos los asociados que estábamos en Buenos Aires con  la idea de hacer del Colegio algo representativo. A pesar de ello tomamos dos decisiones: la primera que nuestros mandatos en el mismo cargo no se extendiera a más de dos ejercicios económicos; la segunda, convocar a técnicos y licenciados residentes en el interior a asociarse y participar en el Colegio. Así, paulatinamente fuimos creciendo, haciendo muchas actividades y de pronto nos encontramos hoy con muchos asociados que desarrollan sus proyectos donde viven y que forman parte de la comisión directiva aun viviendo en el interior. Esto es el resultado de tener las puertas abiertas y ahora tenemos asociados en casi todo el país y con distintas especialidades profesionales.

El problema de las organizaciones del tercer sector es que cierran sus puertas a nuevos asociados o que dificultan al acceso de ellos a los cargos directivos, especialmente a los jóvenes. Hay un prejuicio hacia los jóvenes. Se los considera irresponsables e inmaduros. Tienen que hacer escuela, tienen que conocer bien la entidad. Cuando lo logran ya son viejos. Las mujeres jóvenes tienen que superar dos tremendos desafíos (peores que los de Ulises): primero el ser joven, por lo cual deberá probar que es responsable y madura; segundo el de ser mujer, lo que le lleva a tener que rendir examen de idoneidad durante toda la vida. Esto da como resultado que sean pocas las mujeres que están en los cargos directivos.

LA INNOVACIÓN DEBE SER PRODUCTO DE UNA INTROSPECCIÓN, DE UNA BÚSQUEDA HACIA EL INTERIOR DE LA ORGANIZACIÓN, PARA LO CUAL HAY UNA HERRAMIENTA, QUE ES EL BALANCE SOCIAL MUTUAL

Jorge Núñez

JN: Los problemas que han presentado Luis y Felipe llevan a pensar lo siguiente: primero, que las mutuales que se han desarrollado aplicaron conocimiento de manera metódica y permanente; segundo, que la innovación debe ser producto de una introspección, de una búsqueda hacia el interior de la organización, para lo cual hay una herramienta, que es el balance social mutual. Las mutuales fueron y siguen siendo entidades en lo que prevalece la persona humana y para satisfacer las necesidades de sus asociados hay que conocer el problema.