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El programa “Membresía Compartida” del CGCyM fue compilado dentro de “50 voces para la Argentina querida”

Como resultado del Foro convocado por el Consejo Económico y Social (CES), órgano colegiado y de participación ciudadana creado por el Poder Ejecutivo Nacional, con motivo de las celebraciones por del Día del Trabajador llevadas a cabo el 1 de mayo pasado en la Quinta de Olivos, se presentó el documento “50 voces para la Argentina querida”.

Según Gustavo Beliz, presidente del CES, el objetivo del trabajo consiste en “aportar ideas innovadoras sobre el presente y el futuro del trabajo convocando a una amplia gama de actores y protagonistas… Lo hicimos con pluralidad porque convocamos a miembros de la oposición y a una amplísima gama de sectores sociales”.

Una de las exposiciones presentadas, Empoderar a la mujer en el ámbito cooperativo, a cargo de Maria Elena Aradas y Ana Deambrosi, de la Dirección Nacional Asistente de Transferencia y Extensión del INTA, se centra en presentar la herramienta de Membresía Compartida diseñada por el Gabinete de Balance Social Cooperativo y Mutual del CGCyM para resolver el déficit de participación que tienen las mujeres en las empresas cooperativas.

En palabras de las autoras:

“Las desigualdades de género, que se manifiestan en el acceso limitado a recursos financieros y productivos y a los servicios educativos y de extensión, son algunos de los retos que enfrentan las mujeres rurales.

“Estas mujeres a menudo permanecen en sus pueblos y contribuyen a mejorar las condiciones de vida de los mismos. No obstante, con mucha frecuencia, se enfrentan a obstáculos que impiden su plena participación en la vida económica y publica local.

“Las organizaciones cooperativas son actores de peso en los territorios rurales que se sostienen con prácticas democráticas y participativas. Sin embargo, existen dificultades para sostener e incrementar la participación de las mujeres en la mayor parte de ellas.

“Una herramienta concreta que proponemos es la Membresía Compartida, esto es, una forma de contribuir al equilibrio de género en la matriz empresarial cooperativa. Usualmente, si una empresa familiar (cooperativa agrícola) o una familia (cooperativa de servicios) se asocia a una cooperativa, es el varón quien figura como asociado nominal; la mujer es parte indirectamente, pero no es asociada: no tiene voz, ni voto; no tendrá acceso a espacios de participación, roles directivos o toma de decisiones, entre otras.

“Con la idea de Membresía Compartida proponemos que en estos casos se habilite a que la pareja en su conjunto pueda ser asociada y que sea la misma pareja quien determine quién ejercerá la representación. Esa persona puede ser cualquiera de los miembros de la misma, con titularidad flexible e intercambiable. La propia cooperativa regularía la manifestación del cambio de titularidad.

“Esta idea surge de un programa diseñado por el Gabinete de Balance Social del Colegio de Graduados en Cooperativismo y Mutualismo (GCyM), con desarrollo en varias Cooperativas y fuerte incidencia práctica y resulta pertinente escalarla como buena experiencia.

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